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Encontrar tu tono

Dos caminos: partir del tono que ya llevas, o partir de tu piel.

Desde el tono que llevas

Dinos la marca, la gama y el código impreso en el envase. Buscamos el más cercano de nuestra gama, y decimos qué diferencia queda.

Marca, gama y código. El código solo no basta: el 23 de una gama no es el 23 de otra. Puedes escribir cualquier marca, española, americana o coreana. No las conocemos todas igual de bien: cuando el tono de partida es una estimación y no un dato recogido, la respuesta lo dice. Tres ejemplos que funcionan:
¿De verdad te queda bien ese tono?

Ninguna correspondencia entre dos marcas es exacta. La cobertura, el acabado y la oxidación desplazan el resultado sobre la piel.

Encontrar tu tono en cuatro pasos

01

Sitúa tu profundidad

La profundidad solo dice si la piel es clara u oscura, nunca de qué color es. Compara en la mandíbula y en el cuello, con luz de día, nunca en el dorso de la mano.

Porcelana Muy claro Claro Claro medio Medio Medio oscuro Oscuro Muy oscuro Profundo
02

Identifica tu subtono

El subtono es el color que asoma bajo la piel. Aquí dorado quiere decir cálido y rosado quiere decir frío, sin excepción. Algunas marcas lo anotan al revés, y de ahí vienen la mayoría de los errores de compra.

Frío: rosado, rosado porcelana Neutro: equilibrio entre frío y cálido Cálido: dorado, melocotón o amarillo Oliva: un verde grisáceo

Mira las venas de la cara interna de la muñeca, con luz de día: azuladas, eres más bien fría; verdosas, más bien cálida.

03

Elige tu textura y tu acabado

Un cushion oscurece un poco al aplicarlo, una BB cream deja pasar tu piel, una base mate cubre más y perdona menos un error de tono. La textura se elige antes que el color.

04

Mira tus tonos

Un círculo en pantalla no demuestra nada, la calibración lo cambia todo de una pantalla a otra. Por eso cada tono lleva su código, su profundidad escrita con todas las letras y su subtono en palabras.

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